Plutón es la influencia planetaria más lenta y profunda. Nombrado en honor al dios del inframundo, gobierna el territorio bajo la conciencia — los poderes ocultos, los miedos, las compulsiones y los recursos inexplorados que moldean las vidas desde debajo de la superficie. Plutón se mueve a través de un solo signo durante décadas, transformando generaciones enteras, pero su posición natal revela el crisol más profundo de transformación del individuo.
Los tránsitos de Plutón no son eventos — son pasajes. Cuando Plutón aspecta un planeta o ángulo natal, inicia un proceso de reestructuración fundamental que puede durar años. Lo que muere en un tránsito de Plutón es lo que nunca estuvo verdaderamente vivo para empezar: el falso yo, la identidad heredada, la historia cómoda que hace mucho dejó de servir. Lo que renace es más real, más poderoso y más auténticamente propio del individuo que cualquier cosa anterior.