Neptuno es el planeta de los sueños, el misticismo y la disolución de fronteras. Gobierna la imaginación, el anhelo espiritual, el cine y la música, la compasión incondicional y el reino invisible que existe justo más allá del umbral de la percepción ordinaria. Donde Neptuno toca la carta natal, la claridad puede disolverse en visión — y lo que es real se vuelve más difícil de distinguir de lo que es imaginado.
La sombra de Neptuno es la ilusión, el escapismo y la tendencia a ver lo que deseamos ver en lugar de lo que es. Sus dones, sin embargo, están entre los más profundos disponibles para el espíritu humano: la capacidad de unión mística, de arte que toca el alma, de compasión que incluye a todos los seres. En su expresión más elevada, Neptuno es la experiencia del amor incondicional — el océano de conciencia del cual todas las olas individuales emergen brevemente y al cual inevitablemente retornan.